Saludos, muchachada!

Los neófitos del manga y el anime dudo que apenas conozcan al Sargento Keroro, algo así como el Sargento Pimienta de los Beatles, pero con una capa menos de LSD. En verdad se trata de una rana venida de alguna vecina galaxia con la firme y sana intención de conquista Pokopen (no confundir con pokemon, niñas y niños). Dicho asi no suena nada grave, hasta que descubres que Pokopen es como se dice la Tierra en el idioma natal del anfibio galáctico.
Pero no estoy aqui para hablaros de las bondades de la serie, que a pesar de que me hace reir bastante (siempre y cuando no se pongan pegajosamente cursis, que hay de todo en la viña de Keroro) no he tenido ocasion de seguir con regularidad. El articulo de hoy se centra en un didáctico episodio en el que desmonta el engranaje que lleva intrínseco el arte de la animación tradicional.
Pocas veces se ha sido tan claro y conciso, y sobre todo, tan surrealista a la hora de explicar brevemente el proceso de los dibujos animados. No esperemos pues, una clase magistral de imprescindible Richard Williams, Keroro es pura comedia, y en un lenguaje slapstick explica de forma muy precisa las frustraciones, las alegrías, los devenires y los sudores en forma de catarata niagarense que caen por la frente de los que se dedican al mundo de la animación. Ah, si y tambien hay un final feliz y eso…
Pasen y vean, señoras, señores y anfibios invasores de la galaxia gaminedes
El momento en que la locura invade a Tamama a la hora de hacer el storyboard debería ser mostrado en todas las escuelas de animación, bajo el lema “el que avisa no es traidor”. Eso por no hablar del numero 3000 que cae como una losa sobre Giroro cuando trata de hacer su primera animación.
La conclusión es arroladora. Para hacer animación, hay que ver animación.
Kero, kero.
Hasta otra, zagales!
Fa-Kun
Siempre Dibujando

Esta serie es muy muy friki.
La parte que hablan del proceso creativo me ha encantado.
Kero, kero, kero, kero, kero, kero, kero, kero, kero….
La parodia del proceso creativo es más cercana a la realidad de lo podamos pensar.
Kero, , kero, kero, kero, kero, kero, kero, kero, kero….
Es la primera vez que veo Sargento Keroro y ha sido full-diversión. Lo del proceso creativo estuvo muy chulo; y “la frase para hacer animación, hay que ver animación” es lo mismo que decía mi profe de historia del cine: para hacer cine, hay que ver cine.
Yo tampoco conocía mucho la serie, recién la estoy viendo en orden, y mi valoración zozobra entre su acertado humor chanante y los poco afortunados momentos kawaii . En general es una buena comedia absurda, y como en el porno o en el oeste, es mas efectivo cuando los protas entran en escena.
Kero, kero!
Pedazo de post y pedazo de episodio!!!
Una forma de acabar este capítulo en cinco minutos:
Keroro – (sacándose el móvil) ¿Operadora? ¡Póngame con Korea! [...] ¿Son esos los estudios wang de animación? Tengo un episodio de 24 minutos que animar.
Estudios Wang – Nuestro ejército de asiáticos metidos en un sótano con sueldo mísero están a su disposición ¿Qué prefiere como motivación, el látigo o los grilletes en los tobillos?
Keroro- Póngame un poco de cada.
(Cuelga)
Keroro- ¡Pues sí que había un método express de hacer animación!
La joya de esta semana: “Sargento Keroro, algo así como el Sargento Pimienta de los Beatles, pero con una capa menos de LSD”
XDDDDDDDDDDDDDD
Gracias, gracias! Estos pokopenses….
Por cierto, a medida que veo la serie empiezo a pensar que eso de “una capa menos de LSD” es cada vez menos cierto…tiene un barniz entero!