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El Museo Ghibli – Capítulo 3: Reecuentros en la tercera fase.

Miércoles, agosto 26th, 2009

Saludos muchachada!

Continuemos nuestro periplo por las veleidades y exquisiteces del Museo Ghibli. Pero primero, recapitulemos:

Me perdí en Tokio donde encontré una tienda Lawson, que me llevó a un gatobús de metal que me dejó a las puertas del cielo, donde encontré a Totoro dándome la bienvenida. Dicho así, suena raro, pero es un resumen bastante preciso.

Bueno, tras asistir a una clase magistral de animación, me encontraba de nuevo en el (aturdidoramente impresionante) hall, y en frente de mi había una taquilla de cine. No, no me habia salido del museo por ningun agujero espacio-temporal totoril, estaba en frente de la taquilla de un cine, de uno de verdad… Vale, uno de verdad no tiene las taquillas en forma de locomotora de tren, ni luce tan elegante como esta, pero… era un cine.

Incluso había un cartel que anunciaba el corto en proyección. Y es que, para aquel despistado ajeno al mundo ghibliano, en el museo se proyecta cortos hechos expresamente para la ocasión, y que jamás han salido de allí. O los ves en el museo, o no los ves… asi de simple, y por que no decirlo, cruel.

Al mirar el cartel del corto que tendría el honor de ver, supe que había gastado mi suerte por lo que me quedara de vida, pues iba a ver la película que continuaba la historia de Totoro, o lo que es lo mismo, me queria morir de placer allí mismo.

En la taquilla del cine no adquieres una entreda propiamente dicha, ya que la entrada del museo (esos tres gloriosos fotogramas de una pelicula Ghibli) sirven de ticket de cine una vez sellados, luego solo toca hacer cola, repleta de crios que parecian disfrutar tanto como yo de la experiencia. Que narices, nadie podría superar mi extasis en esos momentos!

Mama, no mires ahora, pero un tren se ha estrellado en la parte de atras.

Mama, no mires ahora, pero un tren se ha estrellado en la parte de atras.

Mientras esperaba en la cola a que se abrieran las puertas del cine, podía mirar paneles acristalados donde se exponian fotografias del corto en cuestión, algo que era costumbre en los cines de mi niñez, y que ahora, con esto de los multicines halla donde vayas o vengas, se ha perdido junto el encanto de ciertos rituales.

Pues allí estaban, fotogramas del corto de Mei y el gatitobus, con Totoro y compañia, dejando en pañales cualquier trailer o teaser venidos de Hollywood. Un par de dibujos encadilaban más que sombras chinas a mis hipnotizados ojos, que ya habían vendido todo sus asombro antes de entrar. Era masilla en sus manos.

Y se abrieron las puertas de cine. Un patada, un empujon, y algun que otro niño volando por la ventana, fueron necesarios para sentarme en una buena butaca… bueno, no fue asi, mas bien, me sente donde me dejaron, aunque no me quejo: primera fila. De compañeros tenia niños japoneses acompañados de su parientes, y si os preguntais si el efecto “niñera” de los dibujos animados es igual de efectivo en cualquier parte del mundo, os dire que si. Primero se cerraron las venatas de modo automatico, se hizo la oscuridad y nada más empezar la proyección con una simulación del clásico 3, 2, 1, entrecortado, en romantico blanco y negro, los mocosos callaron todos a una, no por cerrar sus bocas, si no por todo lo contrario, estaba mas boquiabiertos que un oso desperezandose de su letargada hivernacion.

Y que cuenta este corto? De verdad quereis saberlo? Esta bien, a partir de ahora y hasta nueva orden, todo lo escrito será un SPOILER del quince, mas feo que decir que el asesino fue el mayordomo de Tenn con Bioalochol, así que quien no quiera leerlo que pase directamente al parrafo donde pone FIN DEL SPOILER, y asi todos en paz,

SPOILER TOTORIL

Mei y el Gatitobus

Mei y el Gatitobus

Todo comienza cuando Mei Kusakabe está apaciblemente en el jardin de su casa, he intenta comerse un caramelo. Lejos estaba de saber que un torbellino jugeton saldría de la nada, y se abrazaría a la niña, que mareada, y sin entender nada, ve como el caramelo desaparece de sus manos.

Mei en su mundo particular.

Mei en su mundo particular.

Mei, obviamente, sin una pizca de tonta, trata de atrapar al ladron de caramelos, tentándolo con dulce como reclamo.

Ven aqui imbe...digo, torbellino bonito!

Ven aqui imbe...digo, torbellino bonito!

El pequeño remolino de viento cae en la trampa de lleno, y sin apenas darse cuenta, se ve atrapado en el interior de una habitacion sin salida, arrinconado y austado. Y de pronto, muestra su verdadero aspecto, es un gatitobus… de solo seis patitas, tiritante y tratando de arañar la ventana para salir.

No quiero pasar la ITV!

No quiero pasar la ITV!

Mei lo tranquiliza y le da un caramelo, con lo que animal híbrido se queda mas hancho que alto. Entonces aparece el gatobus, momento en el que creo haber derramado una lagrimilla al reecontrarme con el, y se lleva a su hijo, o lo que sea, consigo. No ha cambiado una pizca, sigue siendo la herencia perfecta del Gato Chesire y un autbous de línea.

Y llego el primo de Zumosol

Y llego el primo de Zumosol

Esa misma noche, mientras Mei duerme a pierna suelta, el gatitobus la llama desde la ventana, y he aqui el unico dialogo (de los escasos que habia, por suerte para mi compresion oral) que entendí:

El precio del viaje son dos sardinas.

El precio del viaje son dos sardinas.

-Konbawa!(Buenas noches)- dijo la niña, sin pizca de sopresa por ver como un gatitobus flota frente a su ventana de un segundo piso. Es lo que tiene ser la prota de una peli de Ghibli, ya nada te soprende.

El felino contesto con una sonrisa ghibliana y la animo subir dentro de él. Siendo un gatitobús, eso debe ser normal, aunque claro, la niña a duras penas entraba dentro…Y se pusieron en marcha, surcando un cielo nocturno alumbrados por el faro de la luna llena.

Pronto les hizo compañia el Gatobus, y lo mas impresionante, cientos de gatobuses salian del bosque, como en una procesion digan de una ensoñación de Dalí. Si ya la imagen de un tropel de gatobuses acariciando la noche era de por si poetica, un nuevo modelo de gatobus nos dejo a todos con la boca abierta: el gatotren! Un Gatobus tan largo como una serpiente que zigzageaba desde el bosque hasta la luna, hizo que los asistentes al cine soltaran un sonoro “oooooooooooh”. Yo solté un “que me voooooooooy!”, pero nadie me entendió.

Falta el gatof-14 para estar todos al completo

Falta el gatof-14 para estar todos al completo

Todos los gatobuses iban cargados de Totoros. Si, amigos, el sueño de todo fan de Totoro, ver bichejos peludos de dos metros copando la pantalla! Los vehiculos felinos aterriazaban en medio del bosque, y desaparecian, dejando que sus ocupantes continuaran a pie, incluida la propia Mei.

La pobre niña se vio rodeado de extraños, encantadores, pero extraños.Y allí, en mitad del bosque, con la luna como unico foco de esperanza, la pobre Mei estaba paralizada por el miedo… hasta que.. de entre la marabunta de peluches totoriles de dos metros, asomaba un paraguas, que solo podia pertenecer a un Totoro en particular.

Ese tipo me suena de algo...

Ese tipo me suena de algo...

Vale, demosle al stop un momento, y fijemonos en como los pelos de mi cuerpo al completo estaba tan en punta que parecia un cuerpoespin, mis ojos salian de su capacidad fisica, y la mandibula taladraba el suelo y se mudaba a diez metros bajo tierra. Y si al ver al gatobus casi se me escapa una lagirma, al ver denuevo al unico, genuino y tierno Totoro, direcatmente puse el lagrimal a toda maquina y en modo chorro abundante.

...yo tambien quiero!!

...yo tambien quiero!!

Si, amigos, alli estaba Totoro, por si aun no habiais dado cuenta, y logicamente Mei hizo lo propio, dar dos zancadas y acabar aterrizando en la inmensa panza peluda de mi personaje favorito de la factoria Ghibli… quien pudiera, amigo, quien puediera. Totoro, obviamente, saludo con una sonrisa que contiga, y la acompaño hacia donde iban todos los totoros.

Todos se dirigian a un McDollars, y es que en el fondo, este corto no era mas que una anuncio de comida rapida…. Algunos ahora mismo habrian preferido muerte, pero no os preocupeis, era un broma para saber si estabais atentos.

En verdad los totoros iban en tropel a un Gatobus en concreto. Bueno, seria mas justo decir que era un airgatobus, o un cagonlahostiabus, por que decir que era inmenso es faltar deshonrosamente a la verdad, era tan grande que dentro podrías jugar al futbol, al rubgy, la petanca, el parchis, pelota vasca, polo, hockey sobre pelo (no hay hierba dentro de un gatobus), y encima sobreria espacio para las gradas, el puesto de perritos, un parking (de dos plantas), y un metro! Pues en vez de eso, todo lo que albergaba dentro ese inmenso hypergatobus eran totoros.

Como para ponerle un collar antipulgas!

Como para ponerle un collar antipulgas!

Imaginaos la escena, cientos de totoros agolpados dentro de un inmenso gatobus de edad tan avanzada que contar sus arrugas es un imposible, respirando forzadamente, y con un baston… adivinad que parte de lo que he dicho es mentira. La pequeña Mei se acerca al titanicbus, no sin cierto temor y sin haberse calzado previamente sus zapatos de plomo, y le da un caramelo, aunque es mas exacto decir que coloca el caramelo en la descomunal lengua que el desproporcionado gatobus le ofrecia como bandeja para su aperitivo.

Dame la patita! La patita!

Dame la patita! La patita!

El colosobus se trago el caramelo, y parecía no reaccionar ante el dulce manjar, e incluso parecía que había dejado este mundo, hasta que sorprende a los presentes abriendo de par en par los ojos, exhalando un aullido gutural con una gigante sonrisa en agradecimiento.

Un dulce no amarga a nadie

Un dulce no amarga a nadie

Y tras eso, y aunque parezca imposible, el boeingbus alzo el vuelo, con la sutil elegencia felina que aun demostraba guardar pese a su edad, dibujando con su cola una estela que señalaba al cielo. Tras semajante encuentro, Mei se sube denuevo en el gatitobus que prende de nuevo el camino a casa, mientras se despide de su amigo Totoro, aun con el paraguas en la mano.

FIN DEL SPOILER TOTORIL

Se encendieron de nuevo las luces, se abrieron las ventanas, y yo seguia allí, pegado a mi butaca, esperando una segunda sesión.. hasta que veinte securatas deisfrazados de Nicky trataban de sacarme de alli a rastras, comprobando la resistencia de mis uñas sobre el parque. En verdad me fui con el resto del publico, solo que con una pequeña diferencia, yo flotaba a dos palmos del suelo.

Lo que vendria a continuacion haria que esos dos palmos no fueran mas que el primer peldaño. Pero eso será en el siguiente episodios, amigas y amigos.

Continuará

Fuentes:

Animetion

Nausicaa

Wikipedia

Y en especial (por las fotos del libro Mei and the Kittenbus):

Halcyon Realms


inkybusFa-Kun

Siempre Dibujando

El Museo Ghibli – Capítulo 2: Nicky en mi bolsillo.

Miércoles, junio 24th, 2009

Saludos muchachada!

logo

El anterior capitulo de El Museo Ghibli me perdia por la calles de Tokyo en busca del Sr. Lawson, montaba en un gatobus sin meterme nada en vena, y me quede a las mismas puertas del Museo.

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Wilmaaaa, abreme la puerta!!

La puerta estaba cerrada, pero gracias a mi habilidad con la ganzua logre colarme y salir de alli provisto de acetatos y bocetos originales que vendo para malvivir desde mi hamaca del Caribe.

La realidad, lejos del bandalismo imaginario, es que estaba en Mitaka, esperando a mi turno para poder entrar en el museo. La cuestion es que el parque que rodea el museo es digno de ser recorrido con mimo, y con tanto Totoro en la cabeza esperas encontarte con alguno detras de alguna planta. Para disgusto de mi psiconalista, no fue el caso.

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Al fresco…yeha!
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Museo Ghibli antes de la invasion de robots…
3-por-fuera2_2
Que os estoy viendo!

Y por fin llego la hora! Se abrieron las puertas del museo, y una ristra de niños, mas un servidor, hicieron cola civilizadamente para entrar.

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Buaaa, yo tambien queria una gorra rosa!

Si, amigas y amigos, en la cola se podia diferenciar dos cosas: niños, y yo. Y creedme, yo tenia mas ilusion por entrar que esos malditos mocosos! A ver, cuando has visto tu Porco Rosso? Eh? Eh? Eeeeeeeeeh? Malditoscriosabelotodo….

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cupula_2
Mira, goteras!
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Yo me he quedado desdibujado…

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Y ahora os cuento, nada mas entrar, la recepcion ya tira de espaldas, no por que te desmayes, si no por que de tanto mirar la bellisima cupula pintada a mano, puede que te caigas. Pero algo te hara bajar la vista: cuando te den la entrada,

y descubras que esta son… tres fotogramas de una pelicula de Ghibli! Como? Cuando? Por que? Pues como: Te vas a Japon y te buscas la vida, Cuando: cuando quieras y donde quieras, y por que: porque yo lo valgo.

La verdad es que la entrada ya de por si es un tesoro, a mi me tocaron tres fotogramas de una de mis peliculas predilectas de Miyazaki: Kiki´s Delivery Service (astutamente traducida aqui como Nicky, aprendiz de bruja, y es que los bienintencionados traductores no querian que los niños fueran mancillando su infancia repitiendo kiki por alli, kiki por alla, muerte por kiki y cosas semejantes).

La entrada, ademas, servia como entrada de cine, pero me estoy adelantado, vayamos por pasos. Concretamente por el paso de mostraros un plano del lugar. Vale, no es el google maps, y dudo que fuera aprobado por el colegio de arquitectos, pero eso a los japoneses les importo un pimiento. Y que quereis que os diga, a mi dos.

plano

Tras bajar por un bellisimo pasillo, accedi al hall, que es, como decirlo, de un gusto exquisito, denotando que nada habia quedado al azar, y los detalles se multiplicaban alla por donde miraras: ventanas, puertas, pomos, suelo, techo, recepcion, vestuario… Se puede decir que solo mirando los detalles te podian dar las campanadas de año nuevo…chino!

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Jal, que no hall
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Un laberinto la mar de divertido


El museo no tiene guia, asi que vas alli a tu libre albedrio, por lo que antes de volverme loco, aunque un poco tarde, decidi empezar mi visita siguiendo un minimo orden, que luego descubri que no existia, y entre en la primera sala que encontre a mi derecha.

Nada mas entrar, ya querias quedarte dentro de por vida, de hecho, aun sigo alli, instalado entre el Totoro gigante y el Gatobus… Ojala. Bueno, aquella habitacion era un homenaje a la animacion, en todos sus sentidos y experiencias, era una leccion de historia, un muestra empirica de que la magia no es mas que un juego de manos y luces…

Pero dejad que os cuente desde el principio. Nada mas entrar, te topas con una caseta de muñecas tamaño descomunal, con las ventanas abiertas, y en ellas, un dibujo de las peliculas de Ghibli, que no es mas que un poco de bombo, merecido por otra parte. Pero sin embargo, hay dos ventanas cerradas, que se pueden abrir, y en una descubres a unas figuritas de familia de cerditos en una comida familiar, y en otra, mas cerditos currando en un estudio de animacion. La puerta de la casa esta cerrada, y no se puede abrir, pero hay truco… puedes mirar que hay dentro por la rendija del correo. Imaginaos, un hombre adulto agachado, mirando como una maruja por la rendija del correo en una casa gigante de muñecas. Dentro habia unos incredulos peluches de Ghibli que te devolvian la mirada :P .

Esa casa representaba la cumbre de un trabajo, sin duda, y a continuacion comenzaba una hermosa y didactica explicacion de qué es la animación. Todo empezaba por un cuadro en relieve, con un fascinante juego de tintas y grabado, que mostraba como el publico atonito asistia a lo que se conoceia como un kinetografo. El aparato no era ni mas ni menos que una rueda con una serie de dibujos consecutivos haciendo una animacion en bucle, esta rodaba, y la animacion se podia ver por una ranura que permitia hacer el efecto de una pelicula, esto es, veias como el dibujo cobraba vida.

A continuacion habia un panel con dibujos de animaciones ciclicas de personajes de Mi Vecino Totoro, una delicia, pero lo mejor estaba por venir… esto:

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Aunque no lo creas…se mueve!

Veis todas esas figuras inmoviles? Todas estaban dispuestas en circulo, y cada una era ligeraente diferente de la anterior. De pronto, las figuras empizan a moverse en ciruclo, girando sin parar, cada vez mas deprisa, hasta que no ves nada mas que una hermosa estela de colores, hasta que… se apaga la luz, y comienza a encenderse de manera internitente, de tal modo que, como si de magia divina se tratara, veias delante de ti a los muñecos en pleno movimiento. Se que es dificil de explicar, pero es aun mas dificil de creer, cuando estas alli delante, y ves como las figuras que antes permanecian inmoviles, por arte y magia de la animacion, cobraban vida…. La atraccion duraba unos segundos y se paraba de nuevo. Y creedme, aunm deben estar alli mis huellas sobre el cristal, y una mancha de babas en el suelo.

Pero el zootropo, que asi se llama el invento, tenia un duro rival… este:

Vale, visto asi no tiene ninguna gracia, pero os cuanto que se veia: Esas palomas que en la imagen parecen mas quietas que un gato de yeso, parecian cobrar vida del mismo modo que los muñecos de Totoro antes mencionados, y volaban hacia lo mas alto incansables. No puedo deciros mas, se me torna escaso el lenguaje para describir la belleza que llenaban mis ojos viendo aquella pieza de arte.

Ahora pensareis que el resto, visto lo visto, solo podia ir a peor… pobres incredulos…

Lo que me esperaba a continuacion era una inmensa maquina que procesaba una tira filmica de manera cuasi laberintica, para terminar proyectando el resultado final: un micro corto en bucle eterno. Esto es, el resultado de todo lo anterior.

Acaba de asistir a la mejor clase magistral de animacion que jamas nadie me podria haber dado.

Pero aun quedaba lo mejor…. ir al cine y ver la continuacion de las aventuras de Totoro, pero eso sera en el siguiente episodio.

Conituna en El Museo Ghibli – Capítulo 3:Reencuentros en la tercera fase

Hasta otra, zagales!

Fuentes:

Ghibli World

Tautoz

inky-rossoFa-Kun

Siempre Dibujando

El Museo Ghibli- Cápitulo 1- El Sr.Lawnson y el Gatobús de metal.

Viernes, mayo 15th, 2009

Saludos muchachada!

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Si, amigos, vuestro dibujante favorito estubo en Japón, y yo también… Pero como la red ya está plagada de blogs dedicados en exclusividad al fascinante país nipón, centraré el relato de mis peripecias en mi visita al Museo Ghibli, aunque antes, debo poneros en atecedentes:

-Viajaba sólo, con la única compañia de una mochila y un diccionario de japonés… por que…

-No hablo japonés, solo se decir cuatro cosas: Sumimasen (disculpe), konichiwa (buenos dias), konbawa (buenas noches), domou arigatou (muchas gracias), y la palabras mas importante de todas, wakarimasen (no entiendo ni jota).

El resto de mi vocabulario era medio gestual, facial, icónico y lo más parecido a un baile epiléptico mudo. Creedme, me las apañé la mar de bien durante mi breve estancia, no exenta de anécdotas, como descubrir que mis conocimientos de Doraemon me ayudaron pedir dorayaki, o encontrar un restaurante de okonomiyakis en Tsukishima un cartel en la entrada que rezaba:”tenemos el menu en español”…pero eso es otra historia.

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Esta claro, los japos no beben Pepsi...

Lo primero que debeis saber si quereis ir al Ghibli Museum, es que desde España no se venden entradas…¿Qué?¿Cómo se os ha quedao el cuerpo? A mi tan frio que me senté encima del pollo para congelarlo. Pero mi premisa es la improvisación, así que me fuí para el país del sol naciente sin entrada para el museo, y me las vería y apañaría para arrancarle a algun niño incauto su entrada…. o eso, o siguiendo la voz de un afónico Pepito Grillo, y para evitar se deportado antes de tiempo, buscar a Lawson.

Lawson no es un señor com gabarndina y sombrero calado que a acecha en las sombras con un silbido para vender entradas ilegales al mundo de Totoro. Lawson es el nombre de una convivi, tienda de conveniencia. Yo tampoco sabía que la conveniencia se vendia en tiendas, pero mira, en Tokyo, por lo visto hay de todo.

En verdad, una tienda de conveniencia, es como un 24 horas, pero con un horario algo más razonable. Esto es, no abren todo el santo dia, si no según les salga del minutero. Y dentro puedes encontrar todo lo necesario para una subsistencia sana y agradable: onigiri, revistas, manga, comida empaquetada con un simpático y alucinójeno dibujo… vamos, que estaba por mudarme allí.

¿Una gasolinera? No, amigos, una tienda Lawson

Bueno, a todo esto mas de uno se preguntara que narices pinta el Sr.Lawson con el Museo Ghibli. Fácil, amigos y amigas totoriles, en dichas tiendas puedas sacarte una entrada para ver dicho museo. Si, los onigiris, las revistas, el manga, y la comida empaquetada con un alucinojeno dibujo que cada vez me hipnotizaba más, me importaban poco menos que un rabano de tempura. Yo había ido a la tienda Lawson a buscar mi pasaje al museo de Miyazaki, todo lo demás, podía esperar.

Encontrar un tienda Lawson no fue tarea fácil, más que nada por decidí perderme por las calles de Tokyo en busca de una, y tras dar unas cuantas vueltas sin mapa ni brujula marcando el camino de baldosas amarillas, terminé dando, por las más pura de las casualidades, con el Sr.Lawson. Ah, un detalle, en la Lawson a la que fuí, había más cajeros que en el Carrefour! En cuestion de segundos habían despachado a diez clientes! Y encima te sonreian! Bueno, una llevaba un mascarilla, así que sólo lo supongo.

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Dentro de este sobre estaba mi sonrisa

Os explico como funciona el tema. Uno entra en la tienda, diez empleados te dicen algo en japonés, que asumiré como un “bienvenido” o un “otro extrejero, sonreid!” (me decanto por lo primero), y de pronto ves que en un rincón de la tienda hay una maquina de pantalla táctil y luminosos colores, que teóricamente debe servirte para sacarte la entrada al museo. Primer problema, la máquina esta en klingon. Quien dice klingon, dice chino mandarín, o japonés local, para mi no dejaba de ser un galimatías de bonitos caracteres adornados de chillones colores. Quien piense que usar el diccioario que llevaba encima era una buena idea, que lo piense dos veces… para usar el diccionario hay que hacer un master del universo impartido por algun descendiente de Mushashi….lo menos.

Así que le pido ayuda a un empleado, y creedme, no me ayudo por que le pagaran, lo hubiera aunque no trabajara allí, palabra. La cuestión es que cuando el chico comenzó a perderse entre las miles de opciones que le ofrecía la dichosa máquina, más pensaba que ese tio sabía menos japonés que yo. Salí de dudas cuando por fin se giró alegre ante mi, y me imprimió la entrada al Museo Ghibli.

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Todo clarisimo, siga al Totoro.

El museo tiene un horario de visitas limitadas, algo así como las sesiones de un cine. Y la verdad, cuando tenía la entrada en mi mano, apenas era consciente de la gloria que vivirían mis ojos, y no me refiero a ver una manada de colegialas en minifalda de camino al instituto, que también pude ver… cochinos, que sois unos cochinos! Oink!

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Un callejero en condiciones. Me dice donde esta lo que quiero.

Al día siguiente, me dirigí a Mitaka, y no, no es un señor al que me quiera ligar, si no la preceptura donde se encuentra el museo. No esta muy lejos de Tokyo, hay un pequeño trecho, pero bajo el prisma de mis emociones, me parecía estar atravesando el universo entero.

Cuando por fin aterrice en Mitaka, me tube que frotar los ojos, ante mi estaba… bueno, sobran las palabras y faltan las imagenes…

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El conductor, pese a lo que parece, era un tipo corriente

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Ni los grafitis mas fumados son asi de surrealistas

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Kawaii ne!

Si, señores, señoras, y demas comensales de este trasnochado relato, ante mi se eregía imperialmente el autbús más bonito, simpático, y cachondo desde la Mistery Machine (friki, friki)… con azafata incluida! El por que los uniformes en Japón parecen sacados del ideario de algún dibujante daltónico, es un tema denso de tratar. La cuestión es que a las japonesas les queda todo monísimo de la muerte. Decid todos conmigo “Kawaiiiiiii”.

El trayecto en el Gatobus de metal fué de lo más agradable, era como si me estubieran presentado Mitaka, y sin apenas conocernos, ya nos estabamos cayendo la mar de bien.

Y llegue a la parada del museo, para descubrir que justo en frente hay una tienda Lawson…fué entonces cuando me vino la cabeza todo el catalogo legal de Murphy.

Y aqui, a las puertas del museo, lo dejamos por hoy.

Continua en…

Museo Ghibli – Capítulo 2 – Nicky en mi bolsillo

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