Saludos muchachada!
Un Domingo mas que agoniza abrazando el ultimo suspiro que atropella un Lunes acehando en las esquinas del reloj. El dia en el que repaso los engranajes que se esconden tras el telon de un papel en blanco. Hoy os presento un dibujo del que me siento especialmente orgulloso, aunque el merito, mas que mio, fue de la modelo involuntaria a quien fotografia a sangre fria con iguales parte de romanticismo y alebosia.
En mi viaje a Nueva York, capital de mi corazon, no podia faltar un paseo por el impresionante MOMA (Museum of Modern Art), y ademas de ver algunas que otras rarezas que no cabe destacar en este blog (como una bomilla gigante, un Mac Classic, o un helicoptero…. si amigos, todo eso, por lo visto, es arte), tambien tuve ocasion de ver este cuadro de Pollock, que me sirvio como fondo para la ilustracion que hoy os comento.

El arte: morirse de frio.
Para quien no lo conozca, resumir que Pollock es un artista americano que descubrio que el goteo de su pincel era un forma de expresion artistica muy productiva… y repetitiva. Todos los cuadros que vi en el museo de este artista se resumen en “visto uno, vistos todos”.
Y a parte de eso, tuve ocasion de fotografiar a nuestro modelo, quien no sabe que la he inmortalizado en un dibujo vectorial, o si, pero no le importa. Total, si me demanda solo me podra sacar las canas del pelo, porque es lo unico que tengo a mi nombre, y si es por ella, le doy toda mi peluca si hace falta. Que no se diga.
El dibujo a lapiz se podria decir que salio practicamente solo, la modelo de por su encerraba toda la expresividad que requeria de una manera simple y alagadora.
Trazar el dibujo tampoco fue construir Roma, ni siquiera montar un puzzle de una pieza, fue mas bien hacer cuatro manchas grandesy bien puestas, y ala, pa casa que se hace tarde. La verdad es que en este caso se cumple el refran de menos es mas, ya que apenas sin sombra, con colores planos, y una postura casi rigida,me saco de la chistera un muejr mirando un cuadro. La habria puesto mirandome a mi, pero el resultado no habria sido el mismo.
El negro ejerce una fuerza suficientemente atrayente como para añadir ningun ornamento, compensando por la palida fez de la protagonista, quien seguramente escudriña el cuadro en busca del sentido de la vida, o eso, o esta intentando recordar la receta de pollo al plinplin. Sea lo que sea, lo hace muy concentrada.
Hasta otro domingo, zagales!
Siempre Dibujando







